No le hagan caso: está delirando
Kaixo!
Soy una persona inquieta, muy movida. Nunca estoy del todo quieta, ni tan siquiera ahora en este lamentable estado. No os hablaré de flemas, moquitos o de la genial idea de mirarme la garganta en el espejo del lavabo con una linterna como los médicos (me ha dado un poco de asquito el estado de mi garganta, yo que veo House o los vídeos de Biología del año pasado sin pestañear)
Ya por la mañana me notaba la garganta áspera y mi nariz y cabeza congestionadas, pero pensé que era un simple resfriado. Al ir yendo hacia el colegio empeoré un poco, me dolían las articulaciones, parecía que estuvieran oxidadas y griñolaran (me encanta esta palabra, además, no le he encontrado traducción). En clase empecé a notar la piel de gallina e hipersensible, me dolían las heridas que me hice en la pierna en la escalera mecánica de Sants hace unas se,amas ("tranquilos, no ha sido nada, no me ayudéis, estoy bien"... ¿Cómo se puede ser tan insolidario al ver a alguien caerse?), me sentía plegada como un acordeón y de nada servía estirarme como un gato. Me sentía rara, como la chica del anuncio de Frenadol, solo que sumergida en agua se debe estar mucho mejor, yo me sentía débil... De hecho, mi atondrolamiento y debilidad se debía a unas cuantas décimas de fiebre que tenía.
Como he explicado, no me sentía muy bien, así que mi madre me vino a buscar, y en casa me pegué unas buenas siestas que me han servido de poco, me siento ligeramente atondrolada como antes. No puedo estarme quieta, debo hacer algo, hasta escuchando Extremoduro no dejaba de moverme, de dar vueltas en la cama, de tamborilear nerviosamente mis dedos contra mi barriga.
Pero pese a mi estado no me puedo quejar: mis padres me preguntan cada tres por cuatro cómo estoy y que si quiero algo, que lo pida, y me han dejado ver Padre de Familia; mi amorcito me ha llamado un par de veces para ver qué tal me encontraba; todos los presentes en Conserjería me han tratado muy bien y me han deseado una rápida recuperación. Hasta la conserja me ha saludado al irme, ¡guau, se sabe mi nombre! y ha sido muy amable conmigo... Con lo nazi que suele ser. Aunque no es la primera vez que, pese a su mala reputación, es amable conmigo. Con la gentuza que veo en los cursos inferiores, cualquiera tiene ganas de ser el más borde.
Pese a estar hecha polvo, me siento cuidada, y eso ayuda. Tanto, que me he animado a renovar, con mi bata, mi manta eléctrica en la barriga, yo enrollada en la manta que de pequeña tenía en mi cunita, con una braga en mi pobre garganta, con unos mitones para mis manos frías (con guantes no escribo igual de bien), los calcetines de lana, las zapatillas de andar por casa y los Donuts Mini de chocolate que mi madre me ha traído. Gracias por cuidarme y ser amables conmigo. Los detalles amables de la gente, aunque no la conozcas, la odies o no te importe, te animan mucho. Así que gracias a todos los que se han preocupado por mí. Espero volver pronto, ahora os dejo, la tos vuelve a sacudirme. Pasad un feliz día.
Agur!
Soy una persona inquieta, muy movida. Nunca estoy del todo quieta, ni tan siquiera ahora en este lamentable estado. No os hablaré de flemas, moquitos o de la genial idea de mirarme la garganta en el espejo del lavabo con una linterna como los médicos (me ha dado un poco de asquito el estado de mi garganta, yo que veo House o los vídeos de Biología del año pasado sin pestañear)
Ya por la mañana me notaba la garganta áspera y mi nariz y cabeza congestionadas, pero pensé que era un simple resfriado. Al ir yendo hacia el colegio empeoré un poco, me dolían las articulaciones, parecía que estuvieran oxidadas y griñolaran (me encanta esta palabra, además, no le he encontrado traducción). En clase empecé a notar la piel de gallina e hipersensible, me dolían las heridas que me hice en la pierna en la escalera mecánica de Sants hace unas se,amas ("tranquilos, no ha sido nada, no me ayudéis, estoy bien"... ¿Cómo se puede ser tan insolidario al ver a alguien caerse?), me sentía plegada como un acordeón y de nada servía estirarme como un gato. Me sentía rara, como la chica del anuncio de Frenadol, solo que sumergida en agua se debe estar mucho mejor, yo me sentía débil... De hecho, mi atondrolamiento y debilidad se debía a unas cuantas décimas de fiebre que tenía.
Como he explicado, no me sentía muy bien, así que mi madre me vino a buscar, y en casa me pegué unas buenas siestas que me han servido de poco, me siento ligeramente atondrolada como antes. No puedo estarme quieta, debo hacer algo, hasta escuchando Extremoduro no dejaba de moverme, de dar vueltas en la cama, de tamborilear nerviosamente mis dedos contra mi barriga.
Pero pese a mi estado no me puedo quejar: mis padres me preguntan cada tres por cuatro cómo estoy y que si quiero algo, que lo pida, y me han dejado ver Padre de Familia; mi amorcito me ha llamado un par de veces para ver qué tal me encontraba; todos los presentes en Conserjería me han tratado muy bien y me han deseado una rápida recuperación. Hasta la conserja me ha saludado al irme, ¡guau, se sabe mi nombre! y ha sido muy amable conmigo... Con lo nazi que suele ser. Aunque no es la primera vez que, pese a su mala reputación, es amable conmigo. Con la gentuza que veo en los cursos inferiores, cualquiera tiene ganas de ser el más borde.
Pese a estar hecha polvo, me siento cuidada, y eso ayuda. Tanto, que me he animado a renovar, con mi bata, mi manta eléctrica en la barriga, yo enrollada en la manta que de pequeña tenía en mi cunita, con una braga en mi pobre garganta, con unos mitones para mis manos frías (con guantes no escribo igual de bien), los calcetines de lana, las zapatillas de andar por casa y los Donuts Mini de chocolate que mi madre me ha traído. Gracias por cuidarme y ser amables conmigo. Los detalles amables de la gente, aunque no la conozcas, la odies o no te importe, te animan mucho. Así que gracias a todos los que se han preocupado por mí. Espero volver pronto, ahora os dejo, la tos vuelve a sacudirme. Pasad un feliz día.
Agur!
